Abróchense los cinturones
Esto acaba de empezar.
Llevo varios días sin escribir, pero tengo un buen motivo: he sufrido uno de esos episodios de obsesión (5ª clave de mi Kit Mental) que me dan de vez en cuando al empezar un nuevo proyecto.
El detonante en esta ocasión ha sido una app, que terminé ayer y ya está en revisión por parte de Apple.
No os voy a dar la chapa con esto ahora porque he grabado un vídeo con todo el proceso y en cuanto la aprueben (crucemos los dedos) lo publicaré en el canal.
Solo os adelanto que era la primera app que hacía, y no será la última, porque he disfrutado como un enano.
Hacía mucho tiempo que no me absorbía tanto un proyecto. Han sido unas 40 horas de desarrollo a lo largo de 20 días desde que tuve la idea:
La cosa es que estas semanas he sentido en mis carnes por primera vez el cambio que representa la IA en cuanto a desarrollo se refiere y quería compartirlo con vosotros.
Disculpadme de antemano si queda un popurrí algo desestructurado.
Hasta ahora usaba Cursor como entorno de programación, pero de forma muy rudimentaria, casi sin variar mi forma de trabajo que venía aplicando los últimos años. Usaba la IA para algunas cosas pero la aprovechaba más bien poco.
Y como yo sé programar webs pero no tengo ni idea de programar apps, este proyecto lo planteé desde el inicio para que fuera la IA quién ejecutara todo el código, tomando yo un rol más de planificación y supervisión.
La verdad es que me he quedado absolutamente loco.
No he necesitado picar ni una línea de código. He utilizado Gemini para ayudarme a definir detalles de la aplicación y Claude Code para la ejecución, y os puedo asegurar que es una barbaridad. Y eso que ni siquiera he empezado a usar subagenes y skills, que aún afinarían más el resultado.
Ni siquiera lo calificaría como un aumento de productividad o eficiencia. Creo que el salto es tan bestia que es jugar a otro juego completamente distinto, donde nuestro rol en la parte técnica cambia por completo.
Cosas que hace un año tardaba 1 día en programar, Claude Code lo sacaba en 20 minutos con un par de prompts.
Nada que no sepáis, si ya habéis estado vibe-codeando cosillas, seáis o no programadores. Yo sé que quizás llego un poco tarde a la fiesta… pero un bebé en casa es lo que tiene, que te deja pocas horas para currar, y eso implica pocas horas para innovar y experimentar.
No sé si es casualidad por haberme metido a fondo ahora o si es que a todo el mundo le ha dado por hablar de lo mismo, pero estos últimos días no han parado de llegarme diferentes contenidos sobre el tema.
Os dejo tres piezas que me han ayudado a poner en perspectiva lo que he sentido estas semanas, cada una desde un ángulo diferente:
Something big is happening
Este post de Matt Shumer “Something big is happening” lleva más de 80M de impresiones en Twitter.
Muy interesante leer su visión (un poco apocalíptica) sobre hacia dónde nos dirigimos y cómo cree que va a afectar la IA en multitud de profesiones.
Me ha llamado la atención que, según sensaciones suyas, los últimos modelos parece que tienen incluso “juicio propio” en algunas tareas.
Su mensaje de fondo: que nada de lo que se hace delante de una pantalla está a salvo a medio plazo. Y que la mayor ventaja que puedes tener ahora mismo es simplemente ser de los primeros en tomártelo en serio.
¿Desaparecerá el trabajo en la era de la IA?
Y ayer mismo, Daniel Sánchez-Crespo publicó un vídeo confrontando esa visión agorera, defendiendo que el mercado laboral no es un “pastel” que se acaba, sino que cada revolución a lo largo de la historia ha expandido ese pastel en formas que eran imposibles de imaginar en los momentos previos al cambio.
Tampoco es que Daniel sea un ingenuo, porque él mismo comenta que antes de alcanzar ese progreso que generará la IA, habrá una etapa de transición dura y con muchas fricciones, pero que históricamente eso ha sido lo que nos ha hecho progresar como especie.
No creo que la visión de Daniel y la de Matt estén enfrentadas diametralmente. Me da la impresión que las diferencias son simplemente en dónde ponen el foco: Matt en el corto/medio plazo, con esa sangría que puede generar la IA cuando entre en determinados sectores, y Daniel más en el largo plazo, cuando hayamos superado esa fase y estemos ya en el escenario en que la gente se haya reconvertido y se hayan establecido nuevas formas de trabajo gracias a la IA.
El negocio de crearte ansiedad con la IA
Simón Muñoz escribe en su newsletter sobre El negocio de crearte ansiedad con la IA, y viene a poner un poco de calma y a pedirnos que no nos abrumemos con el bombardeo de novedades que hay cada semana (modelos nuevos, software nuevo, etc).
Entre otras cosas, Simón dice que toda la pasta que están metiendo las tecnológicas en la IA tiene que generar retorno por algún sitio, y eso pasa por impulsar la demanda, inundando las redes de contenido que te acaban generando la sensación de estar quedándote atrás.
Yo no sé si Matt tiene razón en los timings que nos esperan, si Daniel acierta con su optimismo histórico o si Simón está en lo cierto al decirnos que nos relajemos. Probablemente me identifico un poco con el mensaje de los tres.
Lo que sí sé es que estas últimas semanas, programando a saco (como hacía tiempo que no hacía en cuanto a intensidad, pero de una forma totalmente distinta), he sentido en primera persona que esto no es algo a tomarse a la ligera.
Y mientras tanto, entre bambalinas, la cosa se mueve a un ritmo que da un poco de vértigo. Esta misma semana, Mrinank Sharma, investigador de seguridad de Anthropic, dimite para irse a escribir poesía.
En su carta de dimisión dice que “el mundo está en peligro (no solo por la IA) y nos estamos acercando a un umbral donde nuestra sabiduría debe crecer a la misma velocidad que nuestra capacidad de afectar al mundo”.
Y Zoë Hitzig, investigadora de OpenAI, también ha dimitido en cuanto ChatGPT ha empezado con los anuncios. No está en contra de la publicidad en sí, pero avisa de que OpenAI tiene un archivo de pensamientos y conversaciones privadas sin precedentes, y que “la publicidad construida sobre ese archivo crea un potencial para manipular a los usuarios de formas que no tenemos las herramientas para comprender, y mucho menos para prevenir”.
Como veis, hay temas muy serios de fondo sobre hacia dónde va todo esto, no es solo “anda cómo mola, he hecho una app sin tocar código”.
Y los que están dentro de las propias empresas que construyen estas herramientas no lo tienen nada claro.
¿Que hay burbuja en la IA? Puede ser. Pero las burbujas son un problema de los que invierten y de los que reciben la inversión. No de los que usamos las herramientas. Si la burbuja explota, todo lo que hayamos aprendido seguirá sirviendo entonces.
Así que mi plan es simple: seguir haciendo cosas, seguir experimentando, y no quedarme mirando de brazos cruzados cómo cambia el tablero.
Abróchense los cinturones, que esto acaba de empezar.
Gracias por leer.
Sergi Ruiz, desde la cueva.




