Esta semana perdí un cliente de SEO que llevaba conmigo 5 años y medio.
Y, de rebote y sin pretenderlo, contar cómo lo había perdido puede acabar trayéndome unos cuantos nuevos.
La idea era grabar un vídeo corto trasladando esta publicación de LinkedIn a formato vertical. Una cosa llevó a la otra, venía un poco calentado, me enrollé, y cuando me di cuenta llevaba 9 minutos rajando hablando.
A pesar de ser tan largo, lo subí tal cual a todos lados porque no tenía ganas de regrabarlo y, al fin y al cabo, era una reflexión mía.
En TikTok lleva 90.000 visualizaciones. Para que luego digan que en TikTok solo funcionan los vídeos cortos y la gente bailando…
A raíz del vídeo me empezaron a contactar varias empresas que quieren que les lleve el SEO. Ayer tuve tres reuniones con posibles clientes nuevos y la semana que viene tengo otras tres. De momento, porque todavía me quedan leads por agendar.
Veremos cuántas acaban cerrándose y convirtiéndose en clientes.
Por qué creo que ha funcionado
La publicación tiene algo “mágico” que la convierte en una máquina de generar leads.
En YouTube, Instagram, LinkedIn y Twitter, nada fuera de lo común en cuanto a métricas. Bueno, en YouTube la retención es de las mejores del canal. Hay que ver lo que le gusta a la gente un poco de “salseo”.
Y, aunque el alcance haya sido mucho menor, también me han llegado un par de leads desde esas redes.
A posteriori es fácil verlo, pero creo que el vídeo ha acabado siendo una campaña de marketing. Totalmente involuntaria, pero muy bien ejecutada.
Hubo mucha gente que empatizó conmigo. En los comentarios, decenas de freelancers contando que les había pasado lo mismo: clientes que se van por precio, o porque alguien les vende la moto, y que a veces vuelven cuando ven que el resultado no es el mismo.
Pero el vídeo también llegó a gente que tiene sus propios negocios y les tocó varios puntos de dolor que serían muy difíciles de reproducir en una landing o en cualquier otro post.
Empresas que no están convencidas con quien les lleva el SEO ahora, o que nunca se han atrevido a invertir porque han oído que no existen garantías, o que ven todo el humo que hay en el sector y no se fían de nadie, vieron a alguien contando cómo trabaja, cuánto se preocupa por sus clientes y qué ocurre cuando las cosas no salen como esperaba.
Además, no me limité a despotricar de lo sucedido.
Conté los resultados que se habían conseguido, por qué me dejó tan mal cuerpo la conversación con la agencia que se llevó a mi cliente, y reconocí mi parte de culpa por no haber sabido transmitir mejor el valor de mi trabajo durante esos cinco años.
Puedes poner todo eso en tu web, pero el que lee sabe que estás escribiendo para vender.
Yo en el vídeo no estaba intentando vender nada. Supongo que se percibía, y eso generó una confianza que difícilmente habría conseguido diciendo que hago un SEO estupendo.
Todavía es pronto para llamarla mi mejor campaña de marketing, porque falta saber cuántas reuniones acaban convirtiéndose en clientes.
También soy consciente de la doble ironía.
Desde que comparto cosas en redes he dicho que no lo hago para conseguir más clientes, sino porque me apetece compartir mi camino sin un objetivo detrás.
Y, además, TikTok me genera auténtica urticaria. Al nivel de LinkedIn, también os digo. Solo entro de vez en cuando para responder los comentarios que me dejan en los vídeos.
Tócate los huevos que haya sido precisamente ahí donde haya explotado.
Quizás TikTok no sea el nuevo LinkedIn, pero esta semana hay que reconocerle que ha hecho bastante bien su trabajo.
Gracias por leer.
Sergi Ruiz, Desde la Cueva
PD: Sí, ya sé cuál es la pregunta: si llevo años limitando mi cartera y rechazando clientes, ¿qué pienso hacer si ahora entran varios de golpe?
Tranquilos. Tengo un plan para no ir de culo. O, como mínimo, una teoría.
Os lo cuento otro día.




